domingo, 3 de junio de 2012

CON LOS CINCO SENTIDOS


Todavía con la la fragancia del frescor de los pinos, romero y jara en sus pulmones, un halo de sabor a mar inundó su espíritu. Se tendió sobre la mullida arena, sentía como cada recoveco de su cuerpo se ajustaba perfectamente a la superficie. Acompasó su respiración al ritmo constante de las olas. Estrepitosas en su nacimiento se desarrollaban murmurantes para morir en un leve susurro en sus oídos. Era una caricia, un bálsamo para sus atormentados pensamientos. El cálido sol calentaba sus mejillas. Aún con los ojos cerrados percibía brillantes colores anaranjados y rojos. La suave brisa abrazaba las partes desnudas de su cuerpo, con un sutil roce, casi un cosquilleo. Fue capaz de abrir de par en par las puertas de su hogar interior, asomarse a la ventana de sus sentimientos y dejar fluir la conexión con la naturaleza.  

6 comentarios:

  1. Pilar, sin duda este relato es una gran simbiosis entre el ser humano que protagoniza el relato y la naturaleza, hasta tal punto es así, que creo que acaba convirtiéndose en naturaleza pura y dura.

    El título me parece muy apropiado y te felicito por haberle colocado una etiqueta tan apropiada.

    Un abrazo fuerte.

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  2. Sin duda la naturaleza forma parte del relato logrando formar parte íntegra de lo más profundo del ser.
    Muchísimas gracias Nicolás por tu visión.
    Besos!

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  3. Precioso micro, perfectamente detallado.Incluso he oído el graznido de las gaviotas y el olor salobre del mar.

    Un abrazo.

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    1. Encantada de haberte regalado un esbozo de mar.
      Abrazos!

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  4. La cálida sensación obtenida al lado de nuestro querido mar. Un abrazo.

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    1. Gracias por tu comentario Alfred. Sensaciones que invaden nuestros sentidos y ocupan un lugar muy especial en nuestros pensamientos.
      Abrazos!

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