Como cada día caminaba sin destino fijo, se dejaba guiar por las sensaciones. De repente vislumbró un luminoso que atrajo su atención. No había escaparate, ni reclamos que indicaran que clase de negocio se escondía tras la puerta, sólo unas letras centelleantes: "Liquidación por stock sentimental". La singularidad del anuncio le picó la curiosidad. Entró. Un cartel indicaba "Oportunidad única: hombro donde llorar, palabras de consuelo, mano a la que aferrarse, abrazo reconfortante. Una flecha indicaba la dirección.
martes, 21 de febrero de 2012
OPORTUNIDAD O DESTINO
Como cada día caminaba sin destino fijo, se dejaba guiar por las sensaciones. De repente vislumbró un luminoso que atrajo su atención. No había escaparate, ni reclamos que indicaran que clase de negocio se escondía tras la puerta, sólo unas letras centelleantes: "Liquidación por stock sentimental". La singularidad del anuncio le picó la curiosidad. Entró. Un cartel indicaba "Oportunidad única: hombro donde llorar, palabras de consuelo, mano a la que aferrarse, abrazo reconfortante. Una flecha indicaba la dirección.
ANTES DE QUE EL NON-FROST LLEGARA A MI VIDA
Hielo por todas partes. Pequeñas estalactitas cubren la bóveda. Las paredes caprichosamente abultadas traslucen un brillo opaco. Pequeños montículos de distintas formas y tamaños completamente escarchados se reparten amontonados en el frío interior. Hago mi incursión de manera decidida, mis manos quedan literalmente pegadas al hielo, siento un resquemor gélido en las yemas de los dedos. Doy un fuerte tirón y rápidamente las meto bajo el grifo del fregadero. Definitivamente me tengo que plantear descongelar más a menudo el congelador.
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