miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL PODER DE LA CONSTANCIA



Cuentan que talló un corazón de roca. Sólido y compacto, libre de compasión, piedad y ternura. Firme de sentimientos. Fuerte ante la pena y  el sufrimiento. Tan pétreo y resistente que ningún dolor pudiera dejar cicatriz o huella. 
Lo situó en un rincón oscuro,  lúgubre y sombrío. Al cabo del tiempo,  una gota de agua persistente, incesante y tenaz, labró un reguero de esperanza, ilusión y optimismo. Allí mismo brotó, como augurio de futuras ofrendas, una promesa de amor correspondido.

6 comentarios:

  1. Ni el ser más despiadado, puede resistirse a una gota de esperanza.
    Un abrazo!

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    1. Siempre queda la esperanza, o eso dicen.
      Gracias!

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  2. La gota siguió su curso,
    desatascó hormigones de frío,
    regó la tierra fértil del miocardio y floreció,
    la flor de la ternura, y la magia de lo humano.

    Feliz Navidad. Un abrazo

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